Suena la alarma. La paras. Suena la alarma. La paras. Suena la alarma. La paras. Miras la hora. Ya te tienes que levantar. Lo intentas pero... intento fallido. Te vuelves a acurrucar. La alarma no suena más. Te despiertas sobresaltado. ¿Te has dormido? Sólo han pasado cinco minutos. Te levantas, por fin. Abres las cortinas. Luz (o no, depende del día). Enciendes el ordenador y pones música. Leche más café más azúcar mientras los ojos se van abriendo. Ducha. Ya están abiertos casi del todo. Te vistes, te peinas, te pintas (mucho o poco, depende de la ocasión). Dejas el vaso sin lavar en la pica. Apagas el ordenador y coges la libreta. Chaqueta y bolso. Una vuelta a la llave y a la universidad.
Francés. Apuntes. Concentración. Visión global de la clase. Asentimiento con la cabeza como prueba de atención. Dibujos. Asentimiento fingido. Francés que te suena a chino. Miras la hora. Dibujo. Asentimiento. Hora. Dibujo. Hora (un minuto después). Intento de atención por sentimiento de culpabilidad. Pero llevas demasiado tiempo sin escuchar. Intento fallido. Hora. Dibujo. Hora. Ventana. Hora. Recuerdo de experiencias pasadas, Hora. Dibujo. Hora, hora, hora... ¡Hora de salir! Sales, con suerte encuentras a algún erasmus que te de conversación. Si no tienes suerte, directa al metro.
Llegas a tu pequeña morada. Abres la ventana. Preparas la comida y te la comes (¡claro!). Bajas a la máquina del café. Te tomas el café y acto seguido pierdes el tiempo. Facebook. Música. Recoges un poco la habitación (depende del día y del estado de ésta).Lees. Ves alguna serie. Hablas por teléfono, skipe o mesenger. ¡Pom, pom! Visita. En este punto hay varias opciones: perder el tiempo en compañía, ir a comprar, a dar un paseo, a tomas unas cervezas...
Hora de cenar. Por arte de magia se van reagrupando personas en la cocina para cenar. Hablas, comentas, preguntas, ríes, cocinas. Cenas con todos o sola si no has encontrado a nadie. La gente se empieza a desperdigar. Mañana hay uni y: tengo que estudiar, tengo que hacer deberes, tengo que madrugar. Vuelves a tu habitación. Una película y a dormir.
Suena la alarma...
Es curioso como el hecho de romper una rutina implica que, con el paso del tiempo, crees otra rutina diferente a la que tenías. Pero rutina al fin y al cabo. Supongo que lo bonito es el hecho de ir creando rutinas nuevas hasta que consigas un abanico rutinario diversificado. De manera que visto por separados sólo sean simples rutinas pero en global, una vida llena de actividades diferentes. Cuanto más a menudo rompas con la rutina actual para crear otra, más grande será el abanico.
Lo malo es cuando rompes con tu rutina actual para volver a tu rutina anterior. O no... Depende de como se mire. Puede que el hecho de volver sólo sea el proceso de transición necesario para seguir creando nuevas rutinas. Pero eso no lo podemos saber hasta que no volvemos. Y es mejor así, porque si lo supiéramos estaríamos hablando de una vida predecible y rutinaria, y no es eso lo que queremos, ¿verdad?